Archivo de la etiqueta: pa’puras vergüenzas

Pruebas

De esto es de lo que hablo:

 

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Archivado bajo qué pena

El domingo antepasado teníamos un desayuno y yo me quería pintar las canas porque mi pelambrera ya no daba más.  El sábado a la noche estaba cansada para hacerlo así que me dije “Mañana me levanto tempranito y me lo pinto antes de ir a desayunar”.  Ese “tempranito” se convirtió en las 8:30 am, así que abrí los ojos, ví la hora, me levanté de un salto, me puse mi playera para teñirme y me fui al baño.  Yo estaba bastante despierta, pero mi cerebro estaba medio aletargado… y no saben la desgracia que me hice en el pelo.  Me pinté al frente y a lo largo, pero las canas intermedias quedaron ahí, sequitas.  Ahora tengo, como dice mi mamá, una bandera en la cabeza.  No lo vuelvo a hacer, definitivamente no tengo un enemigo más grande que yo.

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Archivado bajo confesiones de invierno

Esto fue genial (¿?).  El viernes pasado fui con una amiga a Tepito (what a experience!); tuvimos que ir al baño y entramos a los del mercado.  Oh my God!  Muy limpios por suerte, pero fue de llamar la atención lo siguiente:

1°  Un letrero en el que se rogaba usar el shampoo sólo para lavarse las manos (WTF?, ¿qué tanto se lavaran las mujeres que usan el baño?)

2°  Los privados NO TIENEN PUERTA.  O sea, haces tus cosas ahí, a la vista de la que pase buscando un excusado.

Confieso que me tardé un poquito en hacer pipí porque me sentí un tanto cohibida, ¡¡pero lo logré!!

P.D. Perdón por lo escatológico del post, pero me pareció tan peculiar que quise contárselos.

P.D. 2  ¡FELIZ AÑO!

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Archivado bajo esto parece el semanario de lo insólito, lugares ideales, qué pena

Hay días que me traigo cada porquería para comer… (no me quejo, doy gracias a Dios, a la vida, a mis manos, a mi jefecito que me sigue aguantando que tengo comida).  Ayer preparé los spaguettis más horripilantes que he preparado en mi vida y ¡claro! como sobraron, me los traje hoy.

Tsssss… un poquito más onda para la próxima por favor.

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Archivado bajo comidas, tengo hambre

Una de dos: o me acostumbro a tejer rápido con agujas circulares o me hago de un bolso donde entre sin problemas mi tejido.  Entre ayer y yo (sepa Dios en qué momento y dónde) perdí una aguja de tejer.  Se me cayó del bolso y me dejó los puntos ahí a la deriva.  Me dí cuenta esta mañana, cuando me subí al pesero “e iba a arreglar la labor para no clavarle una aguja en las costillas a nadie”.  No sé cómo, pero nos abandonó.  Y es que son demasiado largas para un bolso cualquiera; las circulares son mejores en ese sentido, pero me gustan menos que las rectas.

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Archivado bajo siempre me pasa lo mismo

Pequeños deslices tejeriles II

Admito que el título se queda corto cuando veo la barrabasada que hice.  Le tejí a Sara un saquito hecho a ojo, un modelo muy simple.  Creía irla sorteando, así que no me di cuenta de mi (H)ORROR hasta que armé el bendito saco:

Y no me refiero al agujero, sino al cuello… ¿cómo demonios me quedó uno de un tamaño y otro de otro?  Ni queriendo me habría salido tan bien, en serio.  El agujero vino después: cuando noté mi (h)orror, quise destejerlo y en lugar de cortar una hebra de la costura me llevé un punto.  Qué divina!!  Las dos cosas tienen solución, stay tuned.

Por otra parte (una feliz) hace unos días terminé un chaleco para mí.  Es el Knit Sweater Vest de Lion Brand.  En este también tuve un error en el cuello, pero lo dejo así, como decía Donají: es un elemento de diseño.

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Archivado bajo patrones, siempre me pasa lo mismo, tejidos

Me da un poco de vergüenza confesar que a mis 30 y msbmnssn años no sé manejar.  Pero más grande que la vergüenza es la impotencia por no poder agarrar el coche e ir yo solita a llevar o traer.  Me manejo muy bien en el transporte, pero para algunas cosas hace falta el coche y siempre soy esposodependiente.  Además, Andrés a veces está cansado y le gustaría que yo lo relevara al volante.  Por eso, uno de mis propósitos de este año fue tomar un curso de manejo, y pretendo hacerlo la semana que viene.  Cada vez que pienso en eso me da taquicardia.

 

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Archivado bajo confesiones de invierno