¿Cómo te explico la alegría que me da ver tu carita aparecer en la cocina a primera hora de la mañana?

¿Cómo te explico que sacar a pasear al perro se convierte en una experiencia maravillosa desde que tú me acompañas?

¿Cómo te explico que yo tampoco quiero dejar de llevarte a dormir todas las noches, porque no me quiero perder tus preguntas al contarte un cuento ni tampoco tu vocecita al cantar una canción?

¿Cómo te explico que verte jugando sola, o con tus primos, o con tus amiguitos me emociona y hace que me sienta orgullosa de tu facilidad para comunicarte?

¿Cómo te explico todo lo que me has hecho cuestionarme cuando sin querer me proyecto en ti?

¿Cómo te explico lo encantada que estoy de que te guste el queso tanto como a papá y a mí?

¿Cómo te explico el temor que tengo de que te sientas menos querida o relegada cuando nazca tu hermanito?

¿Cómo te explico que el lugar que tú ocupas en nuestra vida es único y nadie te lo podrá quitar?

¿Cómo te explico la ternura que me da que cargues con tus muñecos cuando salimos de casa?

¿Cómo te explico lo feliz que me siento cuando te veo crecer, ser una niña feliz, con un humor medio jodido a veces, pero que al verte sonreir otra vez es como si nada más importara?

¿Cómo me explico a mí misma que mi vida nunca va a volver a ser la que fue, que nunca podré dormir de un tirón tranquilamente toda la noche, que nunca más viajaré en auto sin usar cinturón de seguridad, que nunca podré ser indiferente al llanto de un niño?

¿Cómo me explico a mí misma que el hecho de que no tenga respuestas para lo anterior es lo mejor que me haya podido pasar en la vida, que llenarme de responsabilidades al convertirme en madre encierra la dicha más grande que pueda vivir?

¿Cómo me explico que quizás nunca conoceré los límites de mi amor por ti?

Como siempre, mosquita de la fruta, doy gracias a la vida por habernos elegido a papá y a mí para acompañarte.  Feliz cumpleaños, mi bebé preciosa, felices 3 años.