No me esperé a llegar a casa.  Me probé el capelet varias veces más en el trabajo y no hubo caso.  No me gustó y no me iba a gustar con nada que me lo pusiera.  Así que esa misma tarde lo destejí toditito.  Hoy lo empecé nuevamente, con agujas un número más chicas… el resultado, hasta ahora, me está gustando más.